El pasado martes se estrenó con éxito una nueva entrega de Supervivientes. El reality de Telecinco ha catapultado al éxito y posteriormente a la miseria –por las horribles experiencias personales que les ha tocado vivir – a famosillas patrias, desde mi punto de vista de escasa admiración, como Rosa Benito o Raquel Sánchez Silva.
Sin embargo, la envidia me corroe. Esta semana, he leído que los concursantes con menos caché cobrarán 1.000 euros al día. Un currante licenciado, como es mi caso, llega a esta cantidad a final de mes con suerte. Y estos son los pobres del concurso. Los Supervivientes mejor pagados recibirán alrededor de 20.000 y 24.000 euros semanales.
Entonces una intenta pensar qué méritos tiene un concursante de un reality, que logra amasar esta cantidad, y que, en cambio, no figuran en el cv de un licenciado entre 25 y 32 años.
Follonero de un reality
– La prima, hermanastra, excuñada o hermano de un famoso
– Ex estrella de cine y ex musa de un cineasta de culto
– Carroñera en un programa del corazón
– Cuerpo escultural
– Ex tronista de Mujeres, hombres y viceversa
– Expertos en crear malos rollos y mal ambiente
– Hablar una sola lengua y mal
– Siembran la incultura en la sociedad
Licenciado ni mileurista
– Carrera universitaria
– Persona hecha a sí misma
– Buen nivel de inglés, dotes de redacción
– Trabajo en equipo
– Espíritu conciliador y discreción
– Horas extras y sin cobrarlas
– Responsabilidades a su cargo
– Aportan su granito de arena a la sociedad
Claro que los Supervivientes deben enfrentarse a lluvias tropicales, al hambre y un esfuerzo físico sobrehumano. Pero ¿quién no está de acuerdo conmigo en que cualquier redacción, oficina o bufete es lo más parecido a una selva?
Entonces una piensa en tirarlo todo por la borda y le cogen ataques de dinero fácil. Estoy barajando entrar en un reality y seguir su protocolo de actuación:
1. Implantarme silicona en los pechos y enrollarme con algún playboy concursante
2. Recomponer mi vocabulario a base de insultos, groserías y poca variedad en mis expresiones y construcciones gramaticales
3. Desacreditar a mis compañeros
4. Airear mi vida sexual verbalmente y mostrándola “in situ”
5. Protagonizar la portada de Interviú
6. Pasearme por los platós televisivos y dar exclusivas millonarias contando mi verdad sobre los hechos
7. Finalmente, acallar mi conciencia diciendo: “Es solo un estudio sociológico. El dinero percibido es para algo tan digno como comprarme un piso, tener hijos y dejar de ser una mileurista”
Otra opción es ir a un concurso cultural, pero hay tres cosas que me echan para atrás:
1. Tengo pavor a no saber la respuesta o ponerme nerviosa y que la gente diga: “Vaya periodista más inculta”
2. El dinero percibido es menor y no siempre se gana
3. Me he inscrito en varias ocasiones y nunca me han llamando ni para el casting.



